Laurent Ferrier: la manufactura independiente y su Square Micro-Rotor

Laurent Ferrier es una de las manufacturas independientes más respetadas de la relojería contemporánea. Produce muy pocas piezas al año, no hace ruido y tiene una estética tan reconocible que sus relojes se identifican a distancia. Esto es lo que conviene saber sobre la marca y sobre su colección Square Micro-Rotor.

Quién es Laurent Ferrier

Antes de fundar su propia marca, Laurent Ferrier pasó décadas en Patek Philippe, donde llegó a dirigir el departamento de creación. Es decir, la firma no nace de un inversor que contrata relojeros, sino de un relojero con una trayectoria larga en una de las casas más exigentes del sector.

Hay además un detalle poco habitual en este mundo: Ferrier compitió en las 24 Horas de Le Mans, donde subió al podio. Ese componente de automovilismo aparece de vez en cuando en las referencias de la marca.

La manufactura, con sede en Ginebra, se puso en marcha en 2010 y desde entonces mantiene una producción deliberadamente reducida, de unos pocos cientos de relojes al año.

Qué caracteriza a sus relojes

La sobriedad como norma

Las esferas de Laurent Ferrier son de una limpieza casi extrema: pocos elementos, tipografías clásicas y ninguna concesión a lo llamativo. Es una estética que remite a la relojería de bolsillo de principios del siglo XX y que va deliberadamente a contracorriente de los diseños agresivos.

El escape de doble impulso directo

Es su seña técnica. La mayoría de relojes mecánicos usan un escape de áncora suizo, en el que la energía llega al volante a través de la paleta. Laurent Ferrier emplea un escape que transmite el impulso directamente al volante, sin ese intermediario, y lo hace en las dos alternancias.

La ventaja es un mejor rendimiento energético y, en teoría, una marcha más estable. La desventaja es que es un mecanismo delicado de fabricar y ajustar, y por eso casi nadie lo monta en producción.

Acabados a mano

Los puentes llevan anglado a mano, las superficies van satinadas o perladas según la zona y los tornillos están pulidos y azulados. Es un nivel de acabado que solo se encuentra en el escalón más alto de la relojería, y que se aprecia a través del fondo de zafiro.

La colección Square Micro-Rotor

El Square Micro-Rotor es una de las líneas principales de la casa, y su nombre describe sus dos rasgos definitorios.

La caja cuadrada. Una caja de forma, con las esquinas redondeadas y un perfil fino. Es una geometría difícil de resolver bien, porque obliga a adaptar un movimiento redondo a un contorno cuadrado, y es de las pocas cajas cuadradas contemporáneas que consiguen no parecer rígidas.

El micro-rotor. En un automático convencional, el rotor que da cuerda es un semicírculo grande que gira sobre el movimiento y lo tapa. El micro-rotor es mucho más pequeño y va integrado dentro del calibre, a su mismo nivel. Eso permite un reloj más delgado y, sobre todo, deja ver el movimiento completo por el fondo.

La versión Retro de esta colección recupera la estética de los años treinta, con influencia del art déco: rigor geométrico, minimalismo y numerales arábigos solo en algunas posiciones, lo que le da un aire más informal que el resto del catálogo.

Dónde encaja la marca

Laurent Ferrier juega en el terreno de la alta relojería independiente, junto a nombres como F.P. Journe, De Bethune o Greubel Forsey. Son marcas con producción mínima, precios elevados y una clientela que valora el trabajo de taller por encima del reconocimiento de la marca.

No es una firma para quien busca un reloj que todo el mundo identifique: fuera del círculo de aficionados, muy poca gente sabe qué es un Laurent Ferrier. Precisamente ahí está parte de su atractivo para quienes la eligen.